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sábado, 2 de abril de 2011

Rodney Winther engalanó celebración

Aportó su conocimiento como director de orquesta
( Katherine Guerrero )
El reconocido músico Rodney Winther exaltó y engalanó maravillosamente las actividades realizadas los pasados 29 y 30 de marzo, en el gran concierto de gala, en la Casa Sindical y en la plaza Juan Maldonado, efectuados por los 450 años de la Ciudad de San Cristóbal.
Con una participación estelar como invitado especial dentro de la celebración de los 450 años, Winther hace un aporte musical gracias a su reconocida trayectoria internacional. Él actualmente es profesor en doctorado de Dirección Orquestal, en el Conservatorio de mención de la Universidad de Cincinnati.
En su tercera visita a la ciudad, Winther dijo que ha podido observar, tanto el crecimiento de los músicos, como el de la ciudad, sintiéndose encantado por los bellos paisajes que nos enmarcan. Aseguró sentirse halagado con esta invitación, afirmando que los músicos tachirenses son magníficos, con una excelente formación y mucha disciplina.
"Esta es una de las mejores bandas que he tenido que dirigir en todo el mundo, deberían ser insigne de Venezuela; agradezco la alianza creada por la Embajada de Estados Unidos, Iamfiss y la Dirección de Cultura, quienes hicieron posible mi viaje y participación en este homenaje a la ciudad", dijo Winther en visita realizada a la sede de Diario La Nación.
Winther aseguró que el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles (que es una red de orquestas infantiles y juveniles que involucra cerca de 250 mil jóvenes músicos), es algo único en el mundo, existiendo modelos similares en otros países, pero no tan avanzados.
"Este sistema es único, hay países con sistemas similares pero no se acercan a lo que está ocurriendo en Venezuela, ni en liderazgo, ni en recursos, ni en popularidad; creo, además, que este sistema de trabajo desde muy temprana edad es lo que ha permitido que la música en Venezuela haya crecido y siga creciendo", afirmó Winther.
El gobernador del Táchira, César Pérez Vivas, recibió en la Residencia Oficial de Gobernadores al músico Rodney Winther, junto a otras personalidades internacionales como Behky Gila, embajador de Sudáfrica, Lester Rodríguez Herrera, alcalde del municipio Libertador del estado Mérida, y Klaus Faber, alcalde de Pamplona, quienes se encuentran de visita con motivo de la celebración de los 450 años de la fundación de la villa Juan de Maldonado.
En presencia de estas autoridades, Winther fue sorprendido al recibir por parte del gobernador, César Pérez, el premio Manuel Felipe Rugeles, la máxima condecoración de la cultura en el estado Táchira, "este premio me tiene abrumado, me hace sentir más cerca del Táchira".
En los últimos 20 años, Winther, en calidad de director, ha asistido al estado, colaborando con la formación de los músicos tachirenses, "siento la responsabilidad de ayudar a los músicos jóvenes, por tanto es un compromiso con la ciudad, con la banda, y esto me hace sentir afortunado, es un honor para mí participar en esta gran ceremonia", concluyó Winther.



Gobierno nacional dio el visto bueno al proyecto habitacional “Niquitao 21”

( José Luis Guerrero S.)
El Plan Rector del centro de la ciudad de San Cristóbal está a la espera de los recursos económicos para su consolidación. El desarrollo de nueve manzanas en pleno centro fue una iniciativa emprendida hace más de cuatro décadas, cuando los urbanistas planificaron una serie de edificaciones y establecimientos comerciales modernos, dejando atrás las casas de barro y los techos rojos.
La Compañía Anónima Centro Cívico no cesa de planificar esta proyección a futuro. Su presidente, Julio Matías, explicó que se adelantan las conversaciones con las autoridades nacionales en busca del dinero necesario para la construcción del proyecto habitacional “Niquitao 21”.
El diálogo con representantes del Gobierno central "va muy bien adelantado. Yo llevé el proyecto a Caracas, conversé con representantes de varios ministerios, quienes lo revisaron y se acordó rehacerlo, de acuerdo con las nuevas políticas de vivienda".
Precisó el vocero que se trata de una obra de vivienda y hábitat que debe reunir las exigencias de la nueva era, con áreas acondicionadas para el beneficio de quienes vivirán allí.
"Hemos cumplido con todos los procedimientos, pero la prioridad del Gobierno son los damnificados, luego las comunas y después las demás personas. Se trabaja con apartamentos de diferentes áreas, entre 40 y 70 metros cuadrados, con un baño, cocina, sala, un estacionamiento, y de una a tres habitaciones... lo estamos rehaciendo, en eso trabajamos", declaró.
Consideró que hoy día son muchos los problemas en el centro de la ciudad y el principal es la inseguridad. Pero eso se debe, según sus explicaciones, a que el Centro Cívico se convirtió en un lugar peligroso.
"Los habitantes de la zona y sus alrededores fueron desplazados por las expropiaciones que se hicieron para las nuevas construcciones y el sector quedó sólo para el comercio. Pero quienes se han establecido como comerciantes, en su mayoría son inversionistas de la frontera, muchos colombianos que han asumido los negocios más importantes, procedentes de San Antonio o Cúcuta", señaló.
Matías precisó que en el año 2006 la directiva de la Compañía Anónima Centro Cívico elaboró el proyecto "Agenda San Cristóbal 450 años", con la finalidad de regalarle a la ciudad una obra importante, pero debido a la falta de recursos económicos, los trabajos no se concretaron.
"Toda la conmemoración de los 450 años de la ciudad son actos virtuales. No hay una obra importante y eso es una falla terrible de gestión", manifestó.
A su juicio, todo sigue igual o en más decadencia, como sucedió con la Copa América, evento que no se aprovechó como debió ser.
Se pensaba que, sobre la marcha, se hubiese construido o trabajado en pro de la ciudad, pero no se concretó nada.
Otra de las obras, a entregarse en las próximas semanas, es el reciclaje de un viejo galpón que ya está listo, ubicado en la calle 8 entre carreras 5 y 6, en el edificio Ardila, que durante muchos años fue sede del Almacén General.
La idea original fue unir las calles 8 y 9 en un pasaje comercial, de 13 metros de frente, con 82 metros de largo. "Pero no pudo salir hasta la nueve porque lamentablemente un terreno, que es propiedad del Estado, está ocupado por un invasor desde hace 25 años. El caso fue a tribunales y el juez falló en contra de los intereses del Táchira, de la Nación, de la ciudad", dijo.
Aclaró que en ese terreno se tenía prevista la construcción de la “Mediateca”, obra esta que no se hizo.
Julio Matías, quien es arquitecto, reflexiona y afirma: "la ciudad parece que no tuviera dolientes, está muy descuidada, como ocurre con el edificio del Centro Cívico. Llevamos cinco año demostrando las irregularidades que se cometen y no ha sido posible que haya cambios; nosotros ganamos las elecciones, pero la directiva actual ha introducido varios recursos ante los tribunales y los jueces le han dado la razón".
Alternativas para un cambio
--- ¿Qué alternativas se pueden discutir para lograr que haya cambios?
--- Hay que elaborar mecanismos para lograr los cambios, como lo han hecho otras ciudades que se han podido reconvertir con el plan estratégico de desarrollo. Claro, siempre asesorados por expertos, como del Centro Interamericano Estratégico de Desarrollo Urbano, integrado por representantes de Bogotá, Medellín, Montevideo, entre otros.
--- ¿Por qué no nos hemos incorporado a ellos para aprovechar sus experiencias?
--- San Cristóbal lo ha podido hacer, pero el afiliarse a este Centro cuesta 6 mil bolívares, pero eso significaba la orientación de muchos expertos; además, ellos aportan dinero para ejecutar obras, pero los alcaldes, los concejales, no están interesados, y a la vista está lo que tenemos.
--- ¿Cuál es la salida más inmediata?
--- Estamos trabajando en dotar e una herramienta de planificación urbana ambiental a los integrantes del Poder Popular, en vista de que el poder constituido, a través de la Alcaldía, no funciona. Se espera que el Poder Popular pueda asumir esta competencia.
Precisó que el objetivo es darle una herramienta al pueblo, "porque es necesario, y se exige una persona con capacidad gerencial para ejecutar, ser eficiente para que las cosas se desarrollen, con las personas que sienten la ciudad y los consejos comunales, las comunas están trabajando en eso".
Ya no se pueden pensar de manera aislada los problemas de la ciudad

San Cristóbal: de capital a núcleo metropolitano

Desde el año 1984 se ha intentado delimitar en una gran poligonal la zona metropolitana.
 ( Freddy Omar Durán )
Al llegar a los 450 años, difícil resulta pensar a San Cristóbal como un sistema cerrado, un coto aislado, distinguible entre vastos linderos despoblados y unos vecinos un tanto distanciados.
Por supuesto, desde siempre -la historia lo certifica en incontables ocasiones-, San Cristóbal ha mantenido una viva interrelación con otras ciudades del Táchira, Venezuela y el mundo, en función de la economía cafetalera, el arrojo y abnegación de sus hombres y mujeres en la conquista de nuevos horizontes, o por su situación geopolítica de cercanía con Colombia.
Pero, aun cuando desde el siglo XIX se ha mantenido una dinámica social digna de grandes estudios especializados aún pendientes, si Juan Maldonado apareciera en la década de los veinte del siglo XX (pasado ya el desconcierto de encontrarse con gentes tal vez más extrañas que los indígenas a los cuales venció a sangre y fuego), se daría cuenta de que su "urbs cuadrata" apenas se ha ensanchado un poco, inmersa en el mismo ambiente apacible y de montaña que le indicó la bondad del lugar para el asentamiento humano.
Bastaron un poco más de cinco décadas para que no sólo se "complejizará" San Cristóbal, sino para que sus "vasos comunicantes" se entrelazaran con los de otras jurisdicciones que, con el tiempo, adquirirían autonomías distritales y posteriormente municipales. Paralelamente a los críticos procesos propios de su consolidación como capital de Estado, correrían otros de "metropolización" que, como nos explica la arquitecta y catedrática de la Universidad del Táchira, Ligia Esther Mogollón, podrían ser la causa o solución de muchos problemas sociales, siempre y cuando la buena voluntad política y el concierto de las instancias edilicias se impongan a cerrazones de orden político-administrativo.
En otras palabras, las 450 velitas deberían ser apagadas, tanto por los que propiamente llamaríamos "residentes", como por aquellos quienes por diversas razones deben transitar y/o bregar dentro de la congestionada y ajetreada urbe, usando sus hogares apenas para pernoctar. De esa “población flotante” aún no se tienen estadísticas precisas, pero hay quienes la estiman en una quinta parte de la población residente. Se estima que el 60% de los estudiantes de educación superior provienen de otras partes del Táchira o el país.
Por muchos siglos, la Plaza Mayor -hoy Plaza Bolívar- vino a representar un "eje natural" del crecimiento de San Cristóbal. Apenas a fines de los años treinta se formarían los primeras zonas residenciales de carácter suburbano, como las dos etapas de Barrio Obrero: (1937-1940 y 1947-1950), el Barrio Militar (1940-1946) y el Barrio Propatria (1947-1950), en territorios que aún podríamos considerar de "expansión natural". Sin embargo, fue con la creación de la Unidad Vecinal (1956) que la "pituitaria" sancristobalense comenzaría a dar señales extrañas, que apenas se convertirían en alarmantes a partir de los ochenta, y la fisionomía tradicional tomaría rasgos laberínticos.
Parte de esos cambios ocurrirían en plena transición de una economía agrícola a una dependiente del recurso petrolero centralizado, y por lo tanto, la generación de riqueza se focalizaría en la "capital".
Hasta hace muy poco tiempo aún se saludaba con algaraza el progreso representado por las importantes obras de infraestructura -con momentos estelares en las décadas de los cincuenta y setenta-, pero desde hace treinta años las cosas no han pintado tan prometedoras, en medio del caos, en el cual todo se ve cada más turbio y no precisamente por estar vestidas en un manto de neblina mañanera. Muchos analistas han adjudicado ese deterioro de la calidad de vida del sancristobalense a una combinación de crisis económica con "crecimiento explosivo", pero esta fórmula no se puede simplificar, como nos advierte la arquitecta Mogollón.
---Una de las conclusiones generalizadas, por parte del común de los ciudadanos y aun de los especialistas, señalaba que lo que estaba ocurriendo en San Cristóbal era “un crecimiento explosivo”. El término no es del todo exacto, ya que lo que se está presentando es un fenómeno de decrecimiento relativo de la población urbana localizada en el municipio San Cristóbal, en contraposición al aumento de la población de los municipios y ciudades y pueblos adyacentes (vale decir, Táriba del municipio Cárdenas; Palmira, del municipio Guásimos; Cordero, del municipio Andrés Bello; Libertad e Independencia, de los municipios homónimos), y con los cuales San Cristóbal mantiene desde hace siglos estrechas relaciones funcionales, económicas, administrativas y sociales. Este fenómeno es tan contundente que, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), dentro de unas dos décadas, en San Cristóbal comenzará un proceso de decrecimiento de su población en términos absolutos, al punto de que para alrededor de 2050 su población sería la misma que la que existió en 2004, es decir, alrededor de 270.000 habitantes. No obstante, esto no indicaría la pérdida de importancia de San Cristóbal, sino más bien su consolidación como núcleo de servicios terciarios metropolitanos (servicios comerciales, financieros, hoteleros, educacionales, de salud, etc.). Esta situación sería el resultado de un proceso de cambio cualitativo que está experimentando la mayor parte de las ciudades intermedias y grandes del mundo, y que se manifiesta por la disminución del crecimiento demográfico en su ámbito municipal originario y por el aumento del crecimiento físico y demográfico (la mayor parte de las veces de forma anárquica y descontrolada) de los municipios que están en sus alrededores inmediatos. Este fenómeno se conoce con el nombre de “metropolización”, y las ciudades y pueblos que están involucradas en él forman parte de lo que sería el Área Metropolitana.
Sea cual sea el problema a considerar en San Cristóbal: la inseguridad, la invasión y ocupación de áreas verdes de protección de quebradas y ríos; la mala calidad de los servicios públicos; la congestión vehicular, los problemas ocasionados por el deterioro de la vialidad urbana e interurbana, así como de los espacios públicos; los derrumbes en áreas residenciales, la escasez de vivienda a precios accesibles; la falta de centros culturales y­/o de entretenimiento idóneos, la no interiorización de un espíritu de ciudadanía, o la invisibilidad de una identidad histórico-cultural local-, tienen de alguna manera como referente otros municipios en la búsqueda de soluciones.
Desde el año 1984, explica la arquitecta Ligia Esther Mogollón, se han hecho intentos para delimitar dentro de una gran poligonal los municipios que formarían parte de esa zona metropolitana con San Cristóbal, como “núcleo central”, en un radio inicial de 15 km y que incluiría a Táriba, Palmira, Cordero, Independencia y Libertad. Esta Gran Capital podría extenderse a lugares alejados, como Santa Ana, Rubio, San Antonio y Ureña.

Caminata por la Ciudad << Isaac Villamizar >>

Martes 22/03/2011
Caminar es el ejercicio más universal. Caminar es el deporte común. Lo hace todo tipo de personas y en todos los lugares del mundo. Es parte de nuestra esencia y hace al ser humano más integral. Influye en la disposición física y mental. Es un hábito sano, altamente recomendado por los médicos.
En muchas ciudades del mundo hay espacios especialmente destinados para la caminata. Aparte de tomar oxígeno con ello, se disfruta de la vista del ambiente. El centro de Munich, por ejemplo, está diseñado prácticamente para la visita pedestre, con la vía peatonal que desemboca con la conocida Marienplatz, donde se encuentra el Ayuntamiento. Nada mejor que un paseo a pie, aparte de la bicicleta, para conocer mejor a Amsterdam. Desde las casas de Ana Frank y Descartes al famoso Barrio Rojo, el viandante se encuentra con casas del siglo XVII y sus canales encantadores. Para quien visita Manhattan, es imperdible caminar por la Quinta Avenida, desde la calle 59 hasta la 49, para encontrar, al paso, el Parque Central, el Hotel Plaza, Louis Vuitton, la Trump Tower, el Museo de Arte Moderno, la Catedral de San Patricio, el Rockefeller Center y las maravillosas tiendas a ambos lados de esta gran vía. Similar deleite se puede sentir en París al caminar bordeando el Sena, desde el Puente del Alma hasta la Torre Eiffel.
Con ocasión de los 450 años de San Cristóbal, dentro de nuestro proyecto de "Ciudad Maravilla" que hemos promocionado desde hace varios años, propongo la construcción de un largo puente peatonal, exclusivo para los caminantes y corredores. Partiría desde la Redoma del Obelisco de los Italianos y concluiría en el estacionamiento de la Plaza de Toros. Su diseño puede ser similar al Puente Milenio de Londres, pedestre, colgante y de acero, que cruza el Támesis y une el Bankside con la City.
En este puente aéreo para caminata, cada cierto recorrido, habría módulos de atención y seguridad para el usuario y zona de aprovisionamiento de alimentación y bebidas reconfortantes.
En cada estación de módulo también habría áreas de techo corredizo, de teflón de bajo costo, en donde se podrían ubicar pequeños gimnasios y tarimas de bailoterapia y aerobics. Igualmente se construirían áreas rentales para tiendas de artículos deportivos. Toda la ruta del puente estaría cubierta por un circuito cerrado de televisión, así como de pantallas electrónicas publicitarias, con las que junto a las zonas rentales se financiaría el mantenimiento del puente.
Este subproyecto del megaproyecto de “Ciudad Maravilla”, lo ofrezco como regalo a la ciudad cumpleañera, que busca integrar a su gente con una mejor calidad de vida urbana, que tanta falta nos hace a los sancristobalenses.


El basquetbol, historia viva de la cumpleañera San Cristóbal

450 AÑOS | En 1948 se formó la primera organización deportiva
( Homero Duarte Corona )
El génesis, el principio del deporte tachirense, donde comenzaron a darse los primeros pasos, no es fácil conocerlo; habría que escudriñar, aquí y más allá, recurrir a un verdadero estudioso sobre la materia o simplemente adentrarse en lo más recóndito de una de las hemerotecas más añejas que existan en la entidad federal.
Sin embargo, Manuel Fortoul, jugador, entrenador, dirigente y aún vigente hombre del baloncesto tachirense, da fe de lo que ha sido el deporte de las canastas en la cumpleañera San Cristóbal, la otrora "Ciudad de la Cordialidad" que hoy está arribando a 450 años de fundada.
Una y mil veces el "Flaco" Fortoul, apelativo con el que se le conoció en sus años de gloria vistiendo la casaca, primero de la selección Táchira y luego con el seleccionado nacional, en una y otra dictando cátedra sobre el tabloncillo de juego, cuenta de alguna forma lo que ha sido el basquetbol regional en el contexto venezolano.
Hace 63 años se formó la primera organización deportiva del Táchira
Aboga por el deporte de sus amores, sin que esto quiera decir que el resto de disciplinas del músculo no tenga interés para el "interminable" Manuel Fortoul; no obstante, se hace una pregunta: ¿no he visto todavía una información donde se diga cómo se formó la organización deportiva en el estado?
En su confortable y cómoda residencia, a 50 metros del escenario que fue testigo de parte de las tantas glorias que alcanzó como atleta, el ahora remozado gimnasio cubierto "Arminio Gutiérrez Castro", recibe a los periodistas de Diario La Nación.
No para de hablar, cercano a los 85 años de edad, pero con una lucidez impresionante, el exentrenador y dirigente, respaldado por un pequeño libro en el que está impreso todo el devenir del baloncesto tachirense, ilustra al periodista de un maná que todavía lo "sigue alimentando", la razón de ser de su existencia: el baloncesto.
Federación Deportiva del Táchira fue la primera organización que sobre esta materia se creó en la entidad, en 1948, presidida por el médico Alejandro Vera Ruiz, junto al abogado José Duarte y Eliseo Useche.
Un quinquenio después se juramenta el primer directorio del Instituto Nacional del Deporte, seccional Táchira, encabezado por el doctor Gabriel Montes, acompañado por Eraclio Larrazábal, Manuel Antonio Paredes Añez, el mayor José Osorio y Hugo Hernández; además de los vocales Oscar Vigas Matías y el odontólogo Ricardo Fossi Villasmil.
Hace memoria Manuel Fortoul para soltar de inmediato que fue el baloncesto el primer deporte organizado, a principios de la década del 50, gracias al doctor José Duarte y Manuel Rojas Fernández, quienes recién llegaban de Estados Unidos y de inmediato contagiaron a dirigentes y juventud de entonces de todo lo que significaba esta disciplina.
Gloria Niño, primera jugadora con brillo nacional
La bicoca de 32 puntos anotó la entonces estrella del baloncesto y hoy en día flamante gerente y editora de Diario La Nación, doña Gloria Niño de Cortés, en un partido entre los eternos rivales, Táchira y Distrito Federal, año 1954, en la capital del estado Carabobo.
---Era el deporte rey en nuestro estado, recuerda Manuel Fortoul, al extremo que el propio presidente de la República, Marcos Pérez Jiménez, se hizo eco de ello, vino hasta San Cristóbal, a la inauguración del gimnasio cubierto "Arminio Gutiérrez Castro", y se tomó una foto con los subcampeones tachirenses, categoría de mayores, en la dos ramas.
Trae a colación algunos de los nombres de jugadoras y jugadores subcampeones: Gloria Niño, Elina Giffuni, Rita Bueno, Carlos Díaz, Hungría Angarita, Luisita Sánchez, Nelia Sández, Rómulo Carreño, Manuel Fortoul, Alfredo Díaz, Vicente Gómez y Milton Leal.
En 1953, producto de la conquista del primer título nacional obtenido por una selección tachirense, en 1950, rama masculina, es inaugurado el gimnasio cubierto "Arminio Gutiérrez Castro", con la presencia del primer mandatario nacional Marcos Pérez Jiménez.
20 años de grandes actuaciones
Reconoce el todavía dirigente del baloncesto que, pese al resurgir de otros deportes que se arraigaron en el más común del tachirense, específicamente el ciclismo y el fútbol, la disciplina de las cestas siguió dando de qué hablar hasta la década del 90, con grandes luminarias, especialmente en la rama femenina, al extremo que en una gira que hizo la selección nacional por Brasil, el 99 por ciento de las jugadoras eran nativas del Táchira: Gloria Sánchez, la gran figura, quien en su época de jugadora infantil anotó 100 puntos en un partido de campeonato nacional contra el Distrito Federal, récord todavía vigente; Cecilia Narváez, Lucila Rodríguez, Neida Pérez, Yudith Mariño, Coromoto Guerrero, Flor Carmona, Yasmín Zambrano y Mariela Dunkan, único refuerzo, perteneciente al Distrito Federal.
---En lo particular, me siento orgulloso
-asienta Manuel Fortoul- por haber dirigido por 20 años a las selecciones femeninas del estado, entre 1960 y 1980, en lo que se puede considerar otra de las épocas doradas del baloncesto, con la conquista de infinidad de títulos.
Otra camada de grandes figuras, entre las que destacaron Juana Sánchez, Delia Vera, Rosa Mendoza, Carolina Amézquita, Rosa Monterrey y María Auxiliadora Velazco, combinado que se hizo sentir en el contexto nacional por varios años.
A la par del éxito de las féminas, el baloncesto masculino también tuvo brillo, explica quien se resiste a ser protagonista de alguna forma, no importa la edad, pues cree ciegamente que mientras tenga fuerzas y sabiduría, ahí estará aportando su grano de arena.
En el año 1960, un nuevo título nacional en masculino, repetir lo hecho en 1950, esta vez con la presencia de jugadores de la talla de "El Cuervo" Alviárez, Arminio Gutiérrez Castro, Jac De San Cristóbal, Rafael Uzcátegui, Luis Eduardo "El Tierno" Gómez, Carlos Julio Alvarez, Evelio González, Candelario Morales, Foción Contreras, Milton Leal y el propio Manuel Fortoul.
El nacimiento de la Liga Especial de basquetbol masculino, con la presencia de jugadores importados desde Estados Unidos y los mejores del Táchira y algunas regiones del país, fue otra de las etapas de oro, entre el 70 y el 80, donde sobresalieron Sam Sheppar, Tulo Rivero, Jackson Mariño, Omar Zambrano y Luis Albarracín, entre otros; y más adelante los hermanos Pedro y Neptaly Vásquez, Neptaly Molina, José Zamora, Carlos Velazco, Wilmer Mora y Miguel Vásquez.
Pide disculpas Manuel Rosendo Fortoul si obvia nombres de jugadoras y jugadores que también tuvieron su protagonismo, pero son muchos, se requiere tener una mente prodigiosa para recordar a tanta gente, gente que tantas glorias le dio a nuestro baloncesto, puntualiza.
Y precisamente, entre ese vaivén en su memoria, el sempiterno dirigente recuerda otros nombres, como los de las hermanas Osorio, las hermanas Serrano, Ivón Ramírez, Maurín Ulloa y Alba Jáuregui.
Entre los jugadores más recientes, que le dieron brillo al Táchira en el panorama nacional e internacional, hay un nombre especial para Manuel Fortoul, el de Carlos Villasmil, quien fue integrante de varios clubes de la Liga Profesional de Baloncesto, específicamente Trotamundos de Carabobo. En la actualidad, el estelar jugador forma parte de la Liga de Veteranos y todavía deja ver destellos de lo que fue en el pasado reciente.
Comunicadores sociales y entrenadores
En ese recorrido, remontarse al siglo pasado, más de sesenta años y volver al nuevo milenio, el exentrenador y hacedor de figuras del baloncesto de toda la vida recuerda los nombres de los hermanos José Antonio y Jorge Francisco Rad Rached, Juan Luis Rivera y más adelante José de Jesús Mora, uno de los grandes narradores que tuvo el baloncesto,; también Luis Alfonso Ramírez y Manuel Dávila Mogollón, que pese a ser narrador de fútbol, en sus inicios estuvo inmiscuido en el deporte de las canastas, apunta.
Tampoco puede dejar a un lado nombres de entrenadores que tanto le han apartado al baloncesto del Táchira y el país: Ramón Osorio, Marino Ochoa, Carlos Núñez, Alfredo Noguera y Carlos Morales, entre otros.
Finalmente, la labor de entrenador y mecenas del deporte de las cestas, el profesor Teófilo Escalante, quien desde su búnker en la cancha Municipal de Táriba ha hecho del municipio Cárdenas una verdadera cantera del basquetbol, sencillamente digno del mejor de los elogios.


¡Salud, San Cristóbal! << Tomás Contreras V. >>

Viernes 25/03/2011

El jueves próximo San Cristóbal cumple 450 años de su fundación por el capitán Juan Maldonado, comisionado por el Cabildo de Pamplona para establecer una escala o lugar de descanso en el camino hacia Mérida. Su crecimiento fue lento y difícil, pero a la larga se vio favorecido por su privilegiada y única ubicación estratégica, una verdadera ventaja geográfica que nos vincula a los llanos, al Zulia y a Colombia y resto de Suramérica. Aquí se registraron muchos sucesos de importancia histórica: en 1781, la población se plegó al Movimiento Comunero. En 1810, junto a La Grita y San Antonio, se adhirió a la Junta de Gobierno de Mérida. En el año 1813, pasó Bolívar por primera vez en la Campaña Admirable. Siete años después, también estuvo en la ciudad mientras aprestaba y armaba su estrategia para la batalla decisiva de Carabobo.
Ya independientes, nos tocó en suerte no ser espacio para las numerosas y sangrientas guerras civiles y ni siquiera nos alcanzó la Guerra Federal. Más bien, durante esos años, la laboriosidad y el empeño de los tachirenses y de muchos extranjeros colombianos y europeos, nos convirtió, junto con Cúcuta y Maracaibo, en uno de los ejes del pujante circuito de producción y comercialización del café, proceso que impulsó sobremanera el crecimiento demográfico y urbano, así como del comercio, la artesanía y el ejercicio de las profesiones liberales. Ya entrado el siglo XX, en 1907, un grupo de hombres notables creó el Salón de Lectura, punto focal y de gestación e irradiación de la creación cultural y de las más importantes iniciativas cívicas. En 1916 inició sus labores el siempre afamado liceo "Simón Bolívar", donde se formaron miles de jóvenes, entre ellos centenares de tachirenses ilustres y prestigiosos por más de un motivo. La carretera Trasandina, puesta en servicio en 1925, facilitó el difícil acceso hacia el centro del país. Décadas más tarde, la Panamericana y la vía de los llanos terminaron de vencer las distancias y la abrupta geografía. Desde mediados de los años 60, hasta ahora, el desarrollo de la educación universitaria pública y privada ha sido de verdad espectacular. Hace ya años, nuestros muchachos no tienen que marchar a Mérida o a Caracas para hacerse profesionales y técnicos. Del avance periodístico y comunicacional, dan fe los periódicos que circulan a diario, las numerosas estaciones de radio y televisión y los medios que nos llegan por cable o satélite.
Semejante desarrollo, en todos los órdenes, del cual sólo hemos hecho el sintético y esquemático recorrido que nos permite el espacio disponible, nos ha traído, como es inevitable, nuevos problemas y conflictos que antes ni siquiera soñábamos encarar. Crisis e insuficiencias por aquí y por allá en las vías de comunicación, el transporte, la salud, la energía eléctrica, el aseo de los lugares públicos, las seguridad de los ciudadanos, en fin, todo lo que sufren las ciudades que crecen vertiginosamente sin una planificación adecuada. Pero nada de eso debe ser motivo para el pesimismo y la esperanza. Por el contrario, hay que tener fe y confianza en que venciendo todos los obstáculos que se presenten, tenemos un futuro promisorio. Nuestra gente, sin duda nuestro gran activo, el mejor capital de que disponemos, es la más segura garantía de que saldremos adelante. ¡Brindamos por San Cristóbal en su nuevo aniversario!

Juan Rincón quiso mejorar sus negocios

Escrito por Luis Enrique Borges          
Diario Los Andes jueves, 31 de marzo de 2011
A veces la historia nos sorprende, claro, si vemos en lo profundo para entender el actuar de los hombres y el porqué de los acontecimientos. Se ha dicho que se atenta contra la necesaria imparcialidad, mas todo es una intención, si no las cosas no suceden. Hace 450 años San Cristóbal era apenas un sueño del rico comerciante Juan Rincón, quien pensando en la mejor organización de sus negocios, así como los de otros como él, solicitó al cabildo de Pamplona la creación de un lugar para el reposo de viajeros y bestias que se encontrasen en tránsito hacia la recién fundada ciudad de Mérida. ¡Juan Rincón quiso mejorar su negocio y actuó en consecuencia! Fue así como el capitán Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, recibió la orden de penetrar en el llamado "Valle de las auyamas", en búsqueda de un lugar para crear tal establecimiento. Fue fácil armar la expedición, pues más allá del cumplimiento de la orden fundacional, los expedicionarios albergaban la esperanza de encontrar la fabulosa ciudad de "Cania", con sus calles y fachadas de oro, rematadas con piedras preciosas. "Cania" resultó ser una versión del mito de El Dorado, estrategia indígena para alejar a los españoles de sus comunidades... Así que aquellos hombres se adentraron por páramos y tierras llanas, hasta encontrar un espacio ideal, donde fundaron San Cristóbal, En Un Día Como Hoy, 31 de marzo de 1.561.
San Cristóbal fue llamada, por algún tiempo, "Villeta de Cristianos" por ser apenas un modesto lugar de posada en el camino hacia Mérida. Los primeros años de la ciudad fueron difíciles, pues apenas tenía 15 años de creada, cuando en 1.576 Francisco de Cáceres fundó La Grita, desviándose el tránsito hacia la nueva ciudad. Así que por mucho tiempo, San Cristóbal luchó por no desaparecer y lo logró, gracias a su excelente ubicación geográfica. Incluso en crónicas de 1.786, ya figuraba San Cristóbal con importancia económica, por ser puerta occidental en el camino hacia los Llanos, con una interesante alternativa a través de los ríos navegables, Uribante y Apure pudiendo llegar hasta el Orinoco... San Cristóbal fue creciendo de manera sostenida, siendo parte importante del acontecer nacional, precursores sus habitantes a la hora de organizar las primeras protestas contra el régimen español a través de Los Comuneros, alzados en 1.779. San Cristóbal siempre dio aportes a las más nobles causas, colaborando en la creación de una economía sólida, mientras el país todo se incendiaba en la Guerra Federal. Esa necesidad de progreso y bienestar se manifestó en 1.870, cuando Abel y Eduardo Santos, Miguel Parra Picón y otros, fundaron el Liceo del Táchira, sociedad cultural cuyas finalidades eran organizar una biblioteca, editar un periódico, establecer un museo, crear una escuela de artesanos y abrir un jardín botánico. Para 1.891 funcionaba una sociedad cultural con el nombre de Alianza Literaria bajo la dirección de José Venancio de Silva. En San Cristóbal, arte y expresión cultural, han encontrado su asiento, pues el 19 de abril de 1.907 se instaló la sociedad Salón de Lectura, el primer Ateneo de Venezuela.
Nada queda de aquella pintoresca población que fue bautizada Villeta de Cristianos, incluso el pasado reciente, comienza a desdibujarse en aras de algo que llaman el inevitable progreso material, pero que pensamos que es factible de controlar, para guardar en lo físico parte del orgullo de sus hijos por esas calles "que van subiendo al cielo", bordeadas de casitas de otros tiempos amables... Ovacionamos a San Cristóbal por 450 años de vida. Se espera la gran fiesta, con el sueño de que más allá de logos, obras teatrales, canciones bien hechas, condecoraciones, discursos, desfiles y toda esa parafernalia, quede algo que para afianzar a una ciudad que merece conciliar la tradición, la historia que pareciera escaparse por carreras y pasajes, con el desarrollo necesario y la emoción del futuro grande por venir... Celebramos con esta ciudad que nos brindó abrigo y adoptamos como nuestra, al recordar que hace 450 años, En Un Día Como Hoy, 31 de marzo de 1.561, fue fundada como una villeta de cristianos, un punto de paso, que a fuerza de fe y trabajo, reclamó su derecho de ser ciudad...

San Cristóbal cumple 450 años de fundada

YVKE Mundial / Rubí Guadelis/ Agencias
JUEVES, 31 DE MAR DE 2011
San Cristóbal se ha ido desarrollando hasta hoy como una de las ciudades más pujantes de Los Andes.
San Cristóbal se caracteriza por ser una ciudad que con alto sentido religioso.
En Táchira se realizó la primera explotación petrolera en Venezuela, en la hacienda "La Alquitrana", cerca de Rubio donde, en 1878.
Hoy es día de fiesta regional. San Cristóbal celebra sus 450 años de fundada.
El Táchira, al igual que toda la región andina, es tierra de gente cordial y amable, reconocida a nivel nacional como laboriosa y amante de sus tradiciones.
San Cristóbal fue fundada por Juan de Maldonado en 1561, y El Táchira, al igual que toda la región andina, es tierra de gente cordial y amable, reconocida a nivel nacional como laboriosa y amante de sus tradiciones.
San Cristóbal se ha ido desarrollando hasta hoy como una de las ciudades más pujantes de los andes, crecimiento que ha sido, en gran parte, gracias a su posición de ciudad fronteriza, que hace de ésta una capital comercial importante.
La economía tachirense fue tradicionalmente sostenida por el cultivo extenso de plantaciones de café, caña de azúcar, hortalizas, la ganadería y la manufactura de productos tales como: cestería, cerámica, dulcería, entre otros. Pero es en Táchira donde se realizó la primera explotación petrolera en Venezuela, en la hacienda "La Alquitrana", cerca de Rubio donde, en 1878, se instala la Compañía Huellera del Táchira, que cuatro años más tarde se transformaría en Petrolia.
El Estado Táchira ha tenido la mayor cantidad de gobernantes de Venezuela. En lo que va del siglo XX, seis han sido los hombres del Táchira que han gobernado los destinos de la nación, siendo quizás los dos más resaltantes Juan Vicente Gómez y Cipriano Castro. Es posible que esto se deba a las particulares características del hombre de esas tierras tan lejanas: callado, observador, recio y con grandes principios regionalistas debido, tal vez, a su cercanía con Colombia.
Por la belleza de sus paisajes, el Táchira es uno de los lugares más hermosos que, en conjunto con los otros estados que conforman Los Andes Venezolanos, forman un escenario único en la geografía del país.
Sus hermosos parajes y pintorescos pueblos donde parece que el tiempo se hubiera detenido, su gente amable y siempre dispuesta a colaborar con el visitante, el fruto de su tierra que en gran medida abastece al mercado nacional, su gastronomía, artesanía, clima, entre otras cualidades, hacen de esta tierra un destino importante en la actividad turística venezolana.
Reseña histórica de su nacimiento
La tarea emprendida por el conquistador español Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, ordenada por el Cabildo de Pamplona, en el Nuevo Reino de Granada, hoy Colombia, se cumplió como se había previsto.
El 31 de marzo de 1561, los indígenas del Valle de Santiago o del pueblo de las auyamas, vieron llegar a los españoles a sus tierras. Para los primeros, comenzaba una cadena de sucesos que alteraron su cotidianidad, su forma de vida; para los segundos, representaba la conquista, el conocer nuevas tierras, para adueñarse de ellas y aprovecharse de sus riquezas naturales, sin importarles nada.
Doce años antes, el primero de noviembre de 1549, los españoles habían hecho lo mismo al oriente de Bogotá. Nacía Pamplona, en medio de las montañas. Había una necesidad urgente de encontrar una vía para salir al mar. Buscaban las rutas del Atlántico, y los recursos naturales de mucho valor comercial, como el oro y la plata.
Los españoles, que venían de Pamplona, continuaron su camino y en su recorrido por las montañas de los Andes, el capitán español Juan Rodríguez Suárez, el 9 de octubre de 1558, funda la ciudad de Mérida. Lo hace sin orden Real, es decir, por decisión propia.
Con el paso de los días, la noticia llegó a Pamplona. Fue considerado un abuso de poder del capitán español, una ofensa para las autoridades, quienes ordenaron al también capitán español Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán ir en su búsqueda y apresarlo.
Maldonado así lo hizo, cumplió la orden emitida y en su recorrido hacia Mérida pasó por el Valle de Santiago, como lo bautizó Rodríguez Suárez, quien al llegar al sitio donde hoy está Zorca, el 25 de julio de 1558, quedó impresionado por la belleza natural del lugar. Lo llamó así en honor a un pescador, uno de los doce apóstoles que acompañó a Jesús en Jerusalén, que celebra esa fecha en el calendario de la Iglesia.
Antes, Alonso Pérez de Toloza bautizó esta zona como el “pueblo de las auyamas”, por la abundancia de este fruto en el camino recorrido.
Para la Villa de San Cristóbal todo empezó, según las actas revisadas por los historiadores, el dos de enero de 1560, cuando el Procurador de Pamplona, Francisco Sánchez, solicitó a los integrantes del Cabildo de esa localidad "poblar una villeta de cristianos" en el camino hacia Mérida.
En una reunión de las autoridades locales, el Procurador argumentó: "hacer y poblar una villeta de cristianos para asegurar el camino de Mérida y que dichos indios estén en paz y vengan al conocimiento de la fe cristiana".
Las autoridades de la época discutieron las fortalezas que varios expedicionarios españoles habían visualizado entre Pamplona y Mérida, pero se hacía necesario fundar una comunidad intermedia, para garantizar el descanso, la alimentación de las personas en el largo recorrido, además de la protección ante las amenazas del indígena, que luchó por la defensa de los suyos.
A Juan Maldonado, el Cabildo de Pamplona le asignó la tarea. El partió, en caravana, a comienzos de 1561. Lo hizo con 19 hombres montados a caballo, 11 vecinos y ocho soldados, según documento publicado en el boletín 164 de la Academia Nacional de la Historia, en 1958. Venían cargados de jaulas con gallinas y palomas, vacas, bueyes, asnos, cerdos, cabros y otros animales domésticos, la mayoría desconocidos al otro lado del río Táchira.
En su recorrido, la caravana se enfrentó a varios grupos de indígenas, como los Quinimarí, "quienes dejaron ver sus armas para defender sus espacios y a su gente..." Estos no fueron tan pacíficos como otros indígenas, que sí les dieron frutos, yuca, maíz, frijoles, a los desconocidos, quienes luego, con el paso de los años, los someterían a la fuerza.

Celebración Eucarística por los 450 años de la ciudad de San Cristóbal

Escrito por Prensa Diócesis SC
Jueves, 31 de Marzo de 2011
En los 450 Años de fundación de la ciudad de San Cristóbal, el Obispo Diocesano monseñor Mario Moronta celebró la eucaristía en acción de gracias en la Catedral de la capital del estado Táchira. Acompañaron en esta celebración sacerdotes del clero, fieles en general, y las autoridad des municipales y regionales.
Destacó el Obispo en su homilía la presencia de la Iglesia en la historia de la ciudad. "Para nosotros, desde la experiencia del evangelio de Jesús, han sido cuatro siglos y medio de presencia evangelizadora de la Iglesia. Esta no ha estado ausente en ningún momento. Como parte de su misión evangelizadora, la Iglesia ha desarrollado todo un apostolado de caridad, de formación y pedagogía y, a la vez, ha permitido el mestizaje intercultural, sin que ello supusiera la pérdida de la propia identidad"
--La Iglesia también se hace presente en la conmemoración de los 450 años de la ciudad. Lo hace con lo que le es propio: con la liturgia eucarística y con el mensaje desde la Palabra de Dios. La Eucaristía nos transporta hacia el Dios de la vida y de la historia, para darle gracias por lo que somos y por lo que hemos heredado de nuestros antepasados. El mensaje desde la Palabra de Dios nos permite enriquecernos para así continuar leyendo los signos de los tiempos, de antes y los de ahora y, esperamos, los del futuro.
El Obispo Moronta durante su reflexión presentó dos retos para la ciudad de San Cristóbal desde la lectura de la Palabra de Dios. Dijo, "considero que hay dos grandes retos que se nos presentan de cara al futuro: uno de ellos es seguir edificando la ciudad con los criterios de Dios, para nosotros inspirados desde el Evangelio, mensaje de liberación. El segundo es el de vigilar en el nombre de Dios que se mantengan vivos y contagiantes los valores propios de la ética personalizadora".
--San Cristóbal, desde estos dos retos que hemos de asumir, entonces tiene que seguir siendo edificada como una ciudad auténtica, donde el desarrollo integral sea su primera consecuencia. Un desarrollo que permite el crecimiento en equidad de todos los ciudadanos y no el mero crecimiento económico de unos pocos; un desarrollo que apunte a mostrar que los sancristobalenses, nacidos o no en esta hermosa tierra de gracia, somos gentes de virtudes que damos testimonio de solidaridad, convivencia y concordia.
De igual manera el Obispo de San Cristóbal exhortó a ser una ciudad "de encuentro para la integración, para la interculturalidad y para la paz". Teniendo en cuenta la herencia recibida "la cordialidad, la laboriosidad, la religiosidad, el sentido de familia". Y realizó un llamado a tener cuidado con lo que podría dañar, "el narcotráfico que sigue haciéndose presente con su secuela de muerte, cuidado con la trata de niños, cuidado con la desvalorización de la mujer, cuidado con falsos conceptos de modernidad que están destruyendo la condición moral de nuestros jóvenes"
Aprovechó la oportunidad también el Obispo para anunciar la apertura de la Fase Diocesana del Siervo de Dios Tomás Antonio Sanmiguel, I Obispo de San Cristóbal. Regalo de Dios para esta ciudad y para el Táchira, el inicio de este proceso que llevara a mostrar la veracidad de las virtudes y vida de santidad del primer Pastor de esta Iglesia Diocesana.

San Cristóbal: Ciudad para Vivir

Escrito por Lic. Antonio Ruiz Sánchez       Jueves, 31 de Marzo de 2011 Diario Católico
Una ciudad es algo más que un conjunto de casas distribuidas a lo largo de calles. Es, básicamente, la conjunción de los paisajes humano y físico lo que le da carácter y señala a la visión de quien penetra por sus laberintos la idea del universo que se agita dentro de sus límites. San Cristóbal ha sido, desde el instante de su fundación, una ciudad con singular destino. Nacida para servir de refugio, de sitio para apaciguar el cuerpo y obtener el descanso, no ha podido desprenderse de ese signo que le marcó el fundador.
La urbe sancristobalense de hoy permite distinguir la historia de lo sucedido en los últimos años. La relación entre el presente y el pasado, la fuerza de los cambios producidos y la incidencia de estos fenómenos de novedad en el espíritu de la gente. A medida que se avanza por sus secretos rincones se hace más real el viento de lo antiguo y el soplo de lo nuevo. A lo largo de las páginas siguientes se intentará urdir la trama de San Cristóbal, de tocar, con piedra viva, el alma de sus cosas viejas y de lo que prenuncian sus signos de hoy.
No es fácil la cabal realización de ese propósito. Al final de las cuentas no se trata de un objeto disecado, muerto, sobre el cual se pueda hacer un estudio sin que aparezca la inquietud que transforma de un minuto a otro la faz completa de la ciudad. De San Cristóbal se han escrito páginas de apretada belleza con la tinta mayor de la emoción. Desde poemas, en donde se vierte el verbo en luminosas chispas, hasta la risueña lava de la prosa que retrata con cabal sentido el acontecer de ayer y del presente. Testigos de sus cambios unos, atentos oyentes otros, han captado el paso del tiempo y la resuelta voluntad común de superar la hora y el momento para encontrar nuevos caminos y transitarlos con firme ánimo y despierta vocación hacia lo mejor. Aún cuando los rasgos del desarrollo han marcado a la antigua villa, aquí reside todavía una dimensión humana. La ciudad no se ha despeñado por la frialdad que va tomando cuerpo en las grandes concentraciones humanas que parecen negar al hombre como centro vital sobre el cual gira toda realización urbana y lo convierten en un ser a punto de aniquilamiento.
Ese sentido, cierto y real, es el que vamos a tratar de colocar en el relato. Al advertir de su presencia estamos reconociendo a la firme voluntad de todos de componer el mosaico del hombre en la mayoría de sus detalles y de incorporar un elemento que en otras ciudades se ha ido perdiendo a medida que florecen las avenidas y los edificios que levantan como árboles de concreto: el ser humano.
En ese sentido la reposada ciudad de otro tiempo todavía se encuentra en medio del ajetreo, de los ruidos del momento, cuando se ha soltado como resorte largamente contraído el desarrollo urbanístico. Sobre tres perfiles versa el tema. Las viejas fotografías, que a manera de cuidada memoria, acompañan los textos, son el relato gráfico de una época sobre la que la ceniza del olvido comienza a llover. Es el ayer. De lo de ahora, hoy, se mantiene el fresco de la constatación cotidiana y reconocemos por nuestros propios sentidos la ciudad que actúa y vibra en el presente. De ambos esbozos surge el mañana, en donde se precipitan en palabras los acontecimientos que nos pueden sorprender, si continuamos en la loca y desbocada marcha hacia una gigante ciudad sin horizontes humanos. En medio de estos tres acaecimientos de San Cristóbal, encontraremos aspectos paisajísticos que por su especial significación marcan a la ciudad y le otorgan el signo distintivo que la singulariza: la luz, la lluvia y el cielo.
De todo esto se deriva la urgencia de mantener a la sancristobalense villa en una CIUDAD PARA VIVIR.



Salud San Cristóbal

Escrito por Mons. Raúl Méndez Moncada Miércoles, 30 de Marzo de 2011 Diario Católico
Estamos celebrando un año más de la Fundación de esta querida ciudad de San Cristóbal. Los hijos no pueden menos de recordar con cariño el cumpleaños de su madre y por eso estamos expresándole a esta amada ciudad todo el aprecio y gratitud que le tenemos.
Prendados de este valle feraz y encantador, recostado muellemente en las faldas de empinadas montañas, oreado por las brisas que bajan de los páramos, regado por ríos y quebradas de aguas cristalinas y rumorosas, los conquistadores no encontraron otro sitio para fundar una ciudad.
Habiendo plantado la cruz y observado las ceremonias prescritas en tales circunstancias, surgió a la vida San Cristóbal en lo que es hoy la Plaza Juan de Maldonado.
El antiguo cronista halló esta villa tan de "alegre cielo como de apacible temple" haciendo alusión a sus cielos azules, ligeramente, algunas veces, adornado de nubes, a sus atardeceres soberbios, a su clima primaveral. Y así ha continuado brindando a sus habitantes un clima agradable y sobre todo un ambiente propicio para las nobles empresas y para los altos ideales.
Años más tarde, al más grande de nuestros poetas debió embelesarlo el correr bullicioso del Torbes, la fidelidad con que la niebla bajaba sobre la ciudad, se detenía sobre ella, se alejaba, desaparecía, volvía, como una bufanda la abrigaba contra el frío, le ceñía la frente de hermoso turbante; la gracia con que le cantaban los pájaros; la perseverancia con que la mimaba la luz; el júbilo que ponía la brisa todo los días, en acariciarla de nuevo. Sobrecogido ante espectáculo maravilloso, cuando San Cristóbal no era sino un pequeño poblado, lleno de encanto y perdido en la arboleda, no pudo menos de llamarla: "Aldea en la niebla"
Esa aldea en la niebla perdida en la maraña de los bosques centenarios, fue ampliando sus contornos, fue extendiendo sus límites en su afán de llegar a ser una villa. Y debido al empuje y tesón y al esfuerzo de sus habitantes ha llegado a serlo. La Plaza Juan de Maldonado fue la Plaza Mayor, centro de las edificaciones que se fueron construyendo. San Cristóbal tuvo su principio allí. Por eso la Catedral en vez de estar en el Centro, se levanta airosa en ese costado de la ciudad. Más tarde fue creciendo, se multiplicaron las calles, se abrieron carreteras, se construyeron otras plazas y otros templos.
El General Eustaquio Gómez, de tan ingrato recuerdo para los tachirenses, fue el que le dio fisonomía de ciudad a San Cristóbal, levantando el Edificio de Gobierno, dotándola de acueducto para surtirla de agua.
De pequeña villa enclavada en la maraña de los bosques centenarios, llegó a ser gracias al esfuerzo de sus hijos, a su trabajo honrado, al cultivo de la virtud, una ciudad de mucha importancia.
Cristo en el Evangelio nos habla del grano de mostaza, que es la más pequeña de todas las semillas pero una vez sembrada llega a ser un arbusto a donde vienen a posarse las aves del cielo y a colgar sus nidos.
Algo así fue San Cristóbal, una pequeña aldea envuelta en la niebla, perdida en la inmensidad de estas tierras vírgenes, una pequeña semilla que se fue convirtiendo en árbol gigantesco a donde han venido a establecer su morada numerosos habitantes que la aman y se sienten felices de cobijarse a la sombra de sus ramas.
Más tarde al abrirse vías hacia los Llanos de donde venía el ganado e intensificarse el cultivo del café, se lanzó por los caminos del progreso hacia metas superiores.
Hoy San Cristóbal luce como la ciudad Señora de los Andes. Vemos en todo su esplendor con magníficas Avenidas, con grandes edificios, con bellos parques, que hermosos templos, con un pulular de gentes en las calles, con un comercio floreciente, con Centros Educativos y Universidades de Primer orden.
Ya dejó la discreción y el recato de muchacha sencilla, para ser la noble matrona que se sienta señorial y digna en medio de este valle que le brinda su verdura y su belleza. Hijos ilustres que han llenado con sus nombres los ámbitos de la república, aquí tuvieron su cuna, poetas que han cantado este paisaje maravilloso, literatos de brillante pluma, guerreros de heroicas hazañas, magistrados que han sabido conducir con acierto los destinos públicos, todos vieron por vez primera la luz del día, en este hermoso rincón de los Andes. Y por encima de todo esto aquí se han cultivado las grandes virtudes humanas, producto de una gran formación religiosa; y los hogares han sido forja donde se han templado caracteres capaces de llevar adelante grandes empresas.
En esos hogares han jugado un papel muy importante mujeres extraordinarias toda suavidad y dulzura y al mismo tiempo, toda fortaleza y abnegación, que con sus altos ejemplos, su voz de aliento, han hecho posible que sus hijos hagan honor a la tierra que los vio nacer.
También es preciso mencionar a la Iglesia que con sus orientaciones, y su acción, ha colaborado grandemente al progreso de esta ciudad. Si aquí ha habido un gran espíritu de familia, si aquí los hogares han sido santuarios donde se le rinde culto al honor y a la dignidad si aquí se ha desarrollado una raza trabajadora y responsable, a la Iglesia en gran parte se debe.
Ha sido su gran labor espiritual y moral la que ha configurado la estructura de esta ciudad que cada día marcha hacia un futuro provisor y risueño. Los hijos son el orgullo de sus padres: un gran hijo enaltece también la figura de sus padres.
Hacía el gran orador Esquines el elogio de Filipo de Macedonia, y hablaba de sus grandes dotes de estadista, de sus obras de largo aliento que había llevado a cabo, de las edificaciones, de los caminos que había construido en su gobierno, del gran desarrollo que habían tenido la cultura, las letras, y las bellas artes, en esa época, de la paz y el progreso de que se había disfrutado y por último como un remate glorioso para enaltecer su figura expresó: Fue el Padre de Alejandro Magno.
Algo así podríamos decir de San Cristóbal. Podríamos tejer el elogio de sus bellezas naturales, pero por encima de todo podríamos decir que fue la Madre del General Isaías Medina Angarita, del Dr. Amenodoro Rangel Lamus, del fino poeta Manuel Felipe Rúgeles, del famoso panfletista Pedro María Morantes, del hombre de las leyes Dr. Abel Santos, de los exquisitos músicos Juan de Dios Galavís, Telésforo Jaimes, Marco A. Rivera Useche, de sus hijos Adoptivos: Pbro. Dr. José Concepción Acevedo, Mons. Tomás Antonio Sanmiguel, Mons. Rafael Arias Blanco, Mons. Alejandro Fernández Feo, y tantos otros cuyas vidas se desenvolvieron dando lustre a la ciudad.
Por todos estos motivos bien está que en mañana cuando estamos celebrando los 450 años de la fundación de San Cristóbal a los pies del Altísimo a darle gracias por los favores dispensados con mano tan pródiga sobre ella.

Manuel Osorio Velasco (I)

Escrito por Luis Hernández Contreras       Sábado, 19 de Marzo de 2011
El “más ilustre de los pintores del Táchira” como fuera llamado por el historiador Aurelio Ferrero Tamayo, nació en Independencia, Capacho, el 7 de marzo de 1911, fruto del matrimonio del músico Dionisio Osorio y Carmen Velasco, vinculada ella a una familia de raigambre de esa zona con méritos militares, políticos y educativos.
Heredó de su tío Miguel, la facilidad por el dibujo. Su padre, el coronel Dionisio Osorio, se desempeñó como vicepresidente de esa municipalidad y en 1915 fue jefe Civil de Palmira, por lo que Manuel estudió en el Colegio Salesiano de Táriba.
En 1927 formó parte del Club Deportivo Andrés Bello de San Cristóbal partiendo pronto a Caracas para ingresar a la Academia de Bellas Artes. Una referencia cierta de diciembre de 1929 lo presenta como estudiante de esa escuela, destacándose por sus altas notas y su obra “El Torbes”, mereciendo la más alta calificación. En enero de 1931, Diario Católico lo felicitaba por sus logros en tan exigente instituto.
En julio de 1932 residía en San Cristóbal, realizando las ilustraciones de la revista Mástil, dirigida por Pedro Romero Garrido. Al año siguiente se desempeñaba como profesor de pintura de la Escuela Antonia Esteller, dirigida por Regina de Velásquez, publicando en la prensa sus primeros poemas. En junio de 1934 participó en una exposición colectiva en el Salón de Lectura, y resulta triunfador. En la inauguración del segundo edificio de esta casa de cultura, en la calle 9, realizó su primera muestra individual el 4 de abril de 1938, destacándose su obra La Niña Enferma.
Deseó complementar sus estudios en Caracas, pero la suerte no le fue favorable, permaneciendo en esa capital sólo un mes. En julio de ese año iniciaría en el Salón de Lectura su primera escuela de artes plásticas. Participó como vicepresidente de la Junta Pro Arte fundada por Luis Felipe Ramón y Rivera en 1939, incorporándose como ejecutante de guitarra de su orquesta. Durante su estancia caraqueña, Osorio Velasco estudió con el maestro Vicente Emilio Sojo y fue uno de los fundadores del Orfeón Lamas.
Su presencia fue infaltable en los momentos culturales del Táchira. Participó en una colectiva realizada en el Ateneo de Caracas en 1940, reseñada en el diario El Centinela. Por estos días dictaba clases en la Escuela de Artes promovida por el Ministerio de Fomento en San Cristóbal. El 14 de agosto de 1941 expuso en el naciente Centro Cultural Táchira de Caracas, y sus cuadros volvieron a exponerse en la inauguración del Salón de Lectura de Rubio en 1944, a la vez que era propietario de la Librería San Cristóbal. Con motivo de una exposición de 1942, Rafael Armando Rojas lo llamó “el Gorki de la pintura” por sus temas populares y sencillos, dedicándole una importante crítica. Dejó unos dibujos en la prensa regional en 1939 y era considerado como “un muchacho tachirense, artista por nacimiento y poeta con inclinación”.

En los 450 años de San Cristóbal nace el primer Rotary E-Club Venezolano

Escrito por J. Pascual Mora García  Miércoles, 16 de Marzo de 2011
En los 450 años de San Cristóbal y en los 70 años del Rotary Club San Cristóbal los rotarios podrán tener acceso en tiempo real a la información que se genera desde el ROTARY E-CLUB DISTRICT 4380. De esta manera, los rotarios de San Cristóbal podrán insertarse en la era digital para compensar sus reuniones y los socios del E-Club para hacer las suyas los días jueves a las 9:00 pm. El club apadrinado es el Rotary Club San Cristóbal, que  ha decidido apoyar esta iniciativa apegada al manual de procedimientos.
Felicitamos a la Junta Directiva y a su presidente, el profesor Joaquín Cánovas por formar parte de los innovadores. ¡Qué excelente es ver que una organización como el Rotary se ponga a tono con los tiempos que vivimos sin perder la esencia de su organización! Los proyectos ahora podrán contar con apoyo de otros e-clubs del mundo, y así podremos llegar al cumplimiento de las 5 avenidas con mayor impacto gracias al uso de las TIC. Ya cuenta con la aprobación oficial del RI, el Acta Constitutiva y la respectiva certificación fue refrendada por el Presidente del Rotary International, en fecha once de febrero de dos mil once (11/02/11).
Es un gran honor ser el primer Rotary E-Club en Venezuela y el segundo E-Club de América Latina, además de ser el número 53 del Distrito 4380. Estamos muy agradecidos por el trabajo desplegado por el compañero Julio Carrero, representante especial de la gobernación rotaria en la formación del rotaryeclubdistrict4380, quien ha sido el alma de este proyecto; también con un especial reconocimiento a los miembros honorarios: Telly González, Johanna Castro y María del Rosario Tamayo. De esta manera, el Rotary venezolano estará en la página web: www.rotaryeclub4380.org las 24 horas, los siete días de la semana, emulando a sus pares en el mundo como E-Club de London.
El e-club no nace para sólo “chatear” sino que se alimenta fundamentalmente de los postulaos de la  filosofía del Rotary, que como sabemos es una filosofía de vida. La junta directiva fundadora está integrada por: Lic. Juan Lezama (Mérida), presidente; Lic. María Eugenia Briceño (San Cristóbal), Vicepresidente; Dr. J. Pascual Mora García (San Cristóbal), Secretario; Lic. María Rondón (San Cristóbal), Tesorera; e Ing. Ricardo López (San Cristóbal).
El pasado sábado 12 de marzo en el marco del Seminario Distrital desarrollado por Rotary se les tomó juramento y se les otorgó bonotes a todos los socios fundadores, con presencia del Gobernador del Distrito 4380, Dr. Héctor Barrios, el Coordinador del Rotary Internacional para la Zona 21ª, Cap. Fredy Compean y el Asistente Allens Sellers.

El Bolívar civil de la UNET

Escrito por MsC Carmen T. Alcalde de Rosales   Domingo, 13 de Marzo de 2011
El historiador Rafael María Rosales en su libro Estampas de la Villa, recopila la historia del majestuoso busto de nuestro Libertador, colocado en la pequeña plaza que lleva su nombre, ubicada al costado  del edificio de la Biblioteca y que sirve de paso obligado a las edificaciones “B” y “C”. Este monumento fue erigido en San Cristóbal a principios del Siglo XX  (1914), en la Plaza Bolívar, frente al antiguo Mercado Cubierto donde hoy se alza el Centro Cívico.
Este busto parece ser fue un regalo a la ciudad de la Colonia Alemana ya que lo habría esculpido un artista alemán: es un Bolívar trajeado de civil, quizás único, de las obras dedicadas a El Libertador. “Al ser  traída la estatua ecuestre de El Libertador para la actual Plaza Bolívar inaugurada el 19 de diciembre de 1928, el busto de Bolívar Civil es llevado a San Antonio del Táchira y colocado en la Alameda de la Aduana Nacional fronteriza, frente al Casino de Oficiales, antes sede del Comando Regional No. 1 de las FAC, donde estuvo hasta 1983, cuando con motivo del Bicentenario del nacimiento de El Libertador se construye el Parque de la Confraternidad Colombo-Venezolana  y es erigida allí una estatua ecuestre, réplica de la existente en la Plaza Bolívar de Caracas”. (Rosales, 1991).
Al quitar el busto de Bolívar en San Antonio, la Universidad Nacional Experimental del Táchira, a través de su Rector Jorge Francisco Rad, la solicita para ser colocada en una plaza construida para tal fin. Desde entonces, el Bolívar estudioso, el estadista, el pensador y escritor, vigilante de las de generaciones de jóvenes que allí se forman, ha permanecido recibiendo honores en fechas patrias, en fechas de celebración de los gremios y en la importante fecha de creación de esta casa de estudios.
En las horas del recuerdo, de las conversaciones estudiantiles, en los momentos de risas y preocupaciones, está allí  don Simón escuchando silencioso, observando el ir y venir de los estudiantes, profesores, obreros y empleados administrativos que conforman hoy la comunidad unetense.



Ramón J. Velásquez: “Un país, una vida”

Escrito por Juan Páez Ávila    Miércoles, 09 de Marzo de 2011
Formado en un hogar de maestros y periodistas, Ramón J. Velásquez decide ir de San Cristóbal a Caracas a terminar estudios de bachillerato en el liceo Andrés Bello y abrirse camino hacia la universidad, el periodismo, la historia y la política de su tiempo, como queda expresado en una larga conversación que sostiene con los historiadores Catalina Banko y Ramón González Escorihuela, quienes la editan en un libro titulado: “Un país, una vida”.
Viaja con Leonardo Ruiz Pineda, con quien comparte inquietudes intelectuales y políticas y, en cierto modo, se proponen conquistar la capital, no con el fusil y el machete de sus coterráneos Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, sino con la pluma, el talento y la voluntad de formar parte de una nueva generación de jóvenes andinos, además de prepararse y ascender a niveles de profesionales de educación superior y contribuir a cambiar el país semifeudal que los asfixia por una nación moderna y democrática.
Después de un largo y penoso viaje que dura cuatro días en autobús por una carretera de tierra, continuará realizando el periodismo liceísta que había ejercido en el liceo Simón Bolívar de San Cristóbal, participa en reuniones con dirigentes juveniles de la Federación de Estudiantes, ingresa a la Universidad Central de Venezuela y obtiene el título de Abogado de la República y Doctor en Ciencias Políticas y Sociales, para luego asumir el cargo de redactor de temas políticos del diario Últimas Noticias, lo que le permite conocer y analizar el universo político de la era post-gomecista hasta nuestros días.
Testigo como periodista y protagonista como político de la evolución social, económica y política del país, durante más de la segunda mitad del siglo XX, le tocó enfrentar momentos críticos y peligrosos de nuestra accidentada historia, especialmente en la época de la resistencia a la dictadura de Pérez Jiménez. Co-redactor de Libro Negro de la Dictadura, con Simón Alberto Consalvi, José Agustín Catalá, Juan Liscano y Héctor Hurtado fue detenido por segunda vez. Al salir en libertad y conocer del asesinato de su compañero y amigo Leonardo Ruiz Pineda, fue hasta la avenida San Martín a reconocer y despedir al Secretario General de AD en la clandestinidad.
En 1956 lo detuvieron y estuvo preso en la cárcel de Ciudad Bolívar hasta el 23 de enero, cuando cayó el dictador. En libertad fue senador, ministro y Presidente encargado de la República. A los 94 años de edad cuenta: “Una vida, un país”.