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miércoles, 9 de marzo de 2011

En los cuatrocientos años << J. J. Villamizar Molina (*) >>

Para el momento del cuatricentenario, San Cristóbal tiene 56.000 habitantes y muestra todavía un rostro bucólico y ajeno al apresuramiento de las grandes ciudades modernizadas y globalizadas. Todavía La Concordia, Pueblo Nuevo, Los Kioscos y Machirí son lugares apartados que invitan al paseo del solaz y descanso.
No existe ni la Avenida Quinta, ni la Avenida Séptima, ni la Avenida Batalla de Carabobo, ni la Avenida España, ni la Avenida Ferrero Tamayo, ni la Avenida Rotaria, ni la Avenida Marginal del Torbes, ni los dos viaductos.
No se ha comenzado la autopista San Cristóbal-La Fría. Recientemente ha sido inaugurada la Avenida Libertador, que sólo llega hasta el puente. Quien desee emprender ruta por la Panamericana tiene que pasar, con trabajos y colas, el puente Libertador, atravesar Táriba y seguir la carretera de Palmira y Palo Grande.
No existe la Plaza Monumental y mucho menos la ciudad deportiva. La carretera de Los Kioscos lleva hasta la casa de Bélgica en Paramillo, antañón negocio de corredores, sitio de encuentro de viajeros y muy mentado en la antigua carretera Trasandina. La Plaza Bolívar ha sido recientemente remodelada en la forma más horrible e incónsona con la ciudad, frente al Mercado Cubierto.
La Plaza de La Ermita acaba de ser destrozada por arquitectos irresponsables. Se estrena la hermosa Catedral de Mons. Alejandro Fernández Feo y además se levantan las iglesias de San Juan Bautista, El Perpetuo Socorro, San José, El Angel y El Carmen. No se ha construido el Palacio Episcopal y Juan Maldonado no tiene estatua, como tampoco Medina Angarita y Ruiz Pineda, pues la Biblioteca Pública será obra del futuro. Eso sí, ya existe la Unidad Vecinal habitada. No se hacen los velatorios en los sitios donde después se acostumbrará, sino en las casas. No existe ni el Centro Clínico San Cristóbal, ni la Clínica Semidey, ni la Policlínica Táchira, ni el Hospital del Seguro, ni ninguna de las otras clínicas modernas. Se carece de universidades y de extensiones universitarias. El Liceo Simón Bolívar es el único en su clase.
San Cristóbal, eso sí, inicia sus intentos de modernidad por las obras que ha dejado el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez. Estas son el Hospital Central, la Unidad Sanitaria, la Casa Sindical, la Residencia de Gobernadores, el Círculo Militar, el Hotel Tamá, la Casa Sindical y la Avenida 19 de Abril. No existe el viaducto de La Bermeja y la única vía para ir a La Concordia es la carretera que parte de la gasolinera de don Miguel Ruiz, sigue por entre el muro de La Guacara y el Club Tennis y prosigue a la aldea y barrio La Concordia y a El Corozo. No existe la Troncal 5 de Barinas, y por tanto las únicas vías para ir a Caracas son la Panamericana y la Trasandina. La vía aérea sólo cuenta con el aeropuerto de San Antonio. Los clubes sociales de moda son el Club Táchira, el Demócrata, recién inaugurado para el cuatricentenario, y el Club Latino.
El gobernador del Estado es el Dr. Ceferino Medina Castillo, y el presidente del Concejo Municipal Don Luis Alberto Santander. Este Concejo ha nombrado la Junta Pro Cuarto Centenario, compuesta por los doctores José Dolores Rico, Amenodoro Rangel Lamus, Juvenal Curiel, José Adolfo Jaimes y J. J. Villamizar Molina, el Pbro. Juan de Mata Ortiz, el Lic. Miguel Angel Parada y Doña Cecilia de Romero Lobo. Esta Junta nombra a su vez como secretario a. J. J. Mora.
El cuatricentenario despierta gran interés en la población, en los diarios rotativos Diario Católico, El Centinela y Vanguardia, y en las emisoras, que son dos: La Voz del Táchira y Ecos del Torbes. Se lanzan muchos proyectos. Se habla de dotar a San Cristóbal de un gran teatro, de un museo y de muchas otras cosas. Al final, las obras se condensan en cuatro: La canalización del río Torbes, la remodelación de las plazas de la Ciudad, un nuevo Hospital Antituberculoso, y la terminación del Liceo Pedro María Morantes. Hay un gran movimiento intelectual y entre las personas que lanzan nuevas ideas, revisan la historia y escriben muchos trabajos, están Ramón J. Velásquez, Aurelio Ferrero Tamayo, Horacio Cárdenas Becerra, Rafael María Rosales, Ovidio E. Ostos y muchos más que participan durante la polémica sobre la fecha de fundación. Al fin se aclara y acepta la fecha del 31 de marzo de 1561, encontrada por el fraile agustino recoleto Fray Joaquín Urdicían, y que ya ha sido insinuada por don Tulio Febres Cordero.
Se crea el grupo Juan Maldonado, ya existe el Centro de Historia y la Peña Literaria Manuel Felipe Rugeles. Se publica “Documentos y Descripciones de la Ciudad de San Cristóbal”. El Salón de Lectura y la Junta Central promocionan una sucesión de conferencias, dictadas por reconocidos intelectuales nacionales como Arturo Uslar Prieti, Arnoldo Gabaldón, J.N. Contreras Serrano y otros. El doctor Ramón J. Velásquez crea la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses.

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