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sábado, 2 de abril de 2011

San Cristóbal cumple 450 años de fundada

YVKE Mundial / Rubí Guadelis/ Agencias
JUEVES, 31 DE MAR DE 2011
San Cristóbal se ha ido desarrollando hasta hoy como una de las ciudades más pujantes de Los Andes.
San Cristóbal se caracteriza por ser una ciudad que con alto sentido religioso.
En Táchira se realizó la primera explotación petrolera en Venezuela, en la hacienda "La Alquitrana", cerca de Rubio donde, en 1878.
Hoy es día de fiesta regional. San Cristóbal celebra sus 450 años de fundada.
El Táchira, al igual que toda la región andina, es tierra de gente cordial y amable, reconocida a nivel nacional como laboriosa y amante de sus tradiciones.
San Cristóbal fue fundada por Juan de Maldonado en 1561, y El Táchira, al igual que toda la región andina, es tierra de gente cordial y amable, reconocida a nivel nacional como laboriosa y amante de sus tradiciones.
San Cristóbal se ha ido desarrollando hasta hoy como una de las ciudades más pujantes de los andes, crecimiento que ha sido, en gran parte, gracias a su posición de ciudad fronteriza, que hace de ésta una capital comercial importante.
La economía tachirense fue tradicionalmente sostenida por el cultivo extenso de plantaciones de café, caña de azúcar, hortalizas, la ganadería y la manufactura de productos tales como: cestería, cerámica, dulcería, entre otros. Pero es en Táchira donde se realizó la primera explotación petrolera en Venezuela, en la hacienda "La Alquitrana", cerca de Rubio donde, en 1878, se instala la Compañía Huellera del Táchira, que cuatro años más tarde se transformaría en Petrolia.
El Estado Táchira ha tenido la mayor cantidad de gobernantes de Venezuela. En lo que va del siglo XX, seis han sido los hombres del Táchira que han gobernado los destinos de la nación, siendo quizás los dos más resaltantes Juan Vicente Gómez y Cipriano Castro. Es posible que esto se deba a las particulares características del hombre de esas tierras tan lejanas: callado, observador, recio y con grandes principios regionalistas debido, tal vez, a su cercanía con Colombia.
Por la belleza de sus paisajes, el Táchira es uno de los lugares más hermosos que, en conjunto con los otros estados que conforman Los Andes Venezolanos, forman un escenario único en la geografía del país.
Sus hermosos parajes y pintorescos pueblos donde parece que el tiempo se hubiera detenido, su gente amable y siempre dispuesta a colaborar con el visitante, el fruto de su tierra que en gran medida abastece al mercado nacional, su gastronomía, artesanía, clima, entre otras cualidades, hacen de esta tierra un destino importante en la actividad turística venezolana.
Reseña histórica de su nacimiento
La tarea emprendida por el conquistador español Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, ordenada por el Cabildo de Pamplona, en el Nuevo Reino de Granada, hoy Colombia, se cumplió como se había previsto.
El 31 de marzo de 1561, los indígenas del Valle de Santiago o del pueblo de las auyamas, vieron llegar a los españoles a sus tierras. Para los primeros, comenzaba una cadena de sucesos que alteraron su cotidianidad, su forma de vida; para los segundos, representaba la conquista, el conocer nuevas tierras, para adueñarse de ellas y aprovecharse de sus riquezas naturales, sin importarles nada.
Doce años antes, el primero de noviembre de 1549, los españoles habían hecho lo mismo al oriente de Bogotá. Nacía Pamplona, en medio de las montañas. Había una necesidad urgente de encontrar una vía para salir al mar. Buscaban las rutas del Atlántico, y los recursos naturales de mucho valor comercial, como el oro y la plata.
Los españoles, que venían de Pamplona, continuaron su camino y en su recorrido por las montañas de los Andes, el capitán español Juan Rodríguez Suárez, el 9 de octubre de 1558, funda la ciudad de Mérida. Lo hace sin orden Real, es decir, por decisión propia.
Con el paso de los días, la noticia llegó a Pamplona. Fue considerado un abuso de poder del capitán español, una ofensa para las autoridades, quienes ordenaron al también capitán español Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán ir en su búsqueda y apresarlo.
Maldonado así lo hizo, cumplió la orden emitida y en su recorrido hacia Mérida pasó por el Valle de Santiago, como lo bautizó Rodríguez Suárez, quien al llegar al sitio donde hoy está Zorca, el 25 de julio de 1558, quedó impresionado por la belleza natural del lugar. Lo llamó así en honor a un pescador, uno de los doce apóstoles que acompañó a Jesús en Jerusalén, que celebra esa fecha en el calendario de la Iglesia.
Antes, Alonso Pérez de Toloza bautizó esta zona como el “pueblo de las auyamas”, por la abundancia de este fruto en el camino recorrido.
Para la Villa de San Cristóbal todo empezó, según las actas revisadas por los historiadores, el dos de enero de 1560, cuando el Procurador de Pamplona, Francisco Sánchez, solicitó a los integrantes del Cabildo de esa localidad "poblar una villeta de cristianos" en el camino hacia Mérida.
En una reunión de las autoridades locales, el Procurador argumentó: "hacer y poblar una villeta de cristianos para asegurar el camino de Mérida y que dichos indios estén en paz y vengan al conocimiento de la fe cristiana".
Las autoridades de la época discutieron las fortalezas que varios expedicionarios españoles habían visualizado entre Pamplona y Mérida, pero se hacía necesario fundar una comunidad intermedia, para garantizar el descanso, la alimentación de las personas en el largo recorrido, además de la protección ante las amenazas del indígena, que luchó por la defensa de los suyos.
A Juan Maldonado, el Cabildo de Pamplona le asignó la tarea. El partió, en caravana, a comienzos de 1561. Lo hizo con 19 hombres montados a caballo, 11 vecinos y ocho soldados, según documento publicado en el boletín 164 de la Academia Nacional de la Historia, en 1958. Venían cargados de jaulas con gallinas y palomas, vacas, bueyes, asnos, cerdos, cabros y otros animales domésticos, la mayoría desconocidos al otro lado del río Táchira.
En su recorrido, la caravana se enfrentó a varios grupos de indígenas, como los Quinimarí, "quienes dejaron ver sus armas para defender sus espacios y a su gente..." Estos no fueron tan pacíficos como otros indígenas, que sí les dieron frutos, yuca, maíz, frijoles, a los desconocidos, quienes luego, con el paso de los años, los someterían a la fuerza.

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