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miércoles, 23 de febrero de 2011

El San Cristóbal de ayer y de hoy… Añoranzas

Escrito por Rafael S. Valdivia O.  Diario Los Andes 10 de marzo de 2010
Allá.... Por los años cuarenta, cuando San Cristóbal era un pueblo grande con visión de ciudad moderna; tenía un sistema de alumbrado, muy débil, pero seguro, había dos fuentes de fluido eléctrico, estos eran "La Lobacucho" y "La Angarita".  San Cristóbal era una población soñolienta  y tranquila, encajada como siempre entre los picachos de la gran Cordillera Andina, ya desmejorada en sus alturas, los crímenes eran raros, solo los fines de semana, cuando el "Miche" trastornaba los sentidos ocurrían estos accidentes y el Hospital Vargas recibía su cuota de muertos y heridos. Muchas de sus calles eran empedradas y muy pocas tenían "Macadam" como se le llamaba para entonces, las demás eran de tierra; existían los personajes populares, lleno de tradición y de folklor, entre otros se destacaban "Juancito", "Muela e Gallo", "Media Vuelta", "Mamulla", "Pedro Chapuza". Entre las damas figuraban "María Bonita", "La Pava Cecilia", "La Pavo Real"; en el deporte de la bicicleta la primera mujer que se atrevió a practicarlo fue la JUDITH, muchacha muy criticada, por practicar un deporte de hombre, y andar constantemente entre ellos. Mujeres muy conocidas en las arenas públicas, pero, aun así, gozaban de cierto aprecio y hasta de cariño; jamás se les observo decir malas palabras o composturas indecentes. Nunca presentaban el aspecto atrasado y grotesco de ALGUNAS DAMAS del San Cristóbal de hoy, que con imperio dominante y con "patente de corso" ofenden desde las estaciones de televisión y altos cargos públicos, la dignidad de nuestras bellas y honorables damas sancristobalenses, cuyo ego, acrisolado dentro de la majestad de nuestras montañas, nunca había sido ofendido por ejemplares de su mismo género; ellas no representan a nuestro conglomerado femenino, son apéndices del poder despótico, al cual adulan. San Cristóbal tenia, la llamada "Línea" o sistemas de autobuses que salían de la Plaza Bolívar, hasta el "Bar la India", donde finalizaba la ciudad. Había dos emisoras de radio, La Voz del Táchira  y Ecos del Torbes. A la entrada de "La Potrera", existía un artesano del calzado, llamado Ramón Contreras que fabricaba zapatos a la medida y cocidos a mano, con un costo de 25 Bs. Los paseos del domingo eran hacia el Corozo, buscando las aguas Termales y los que le rendían culto a Baco, antes o después del baño se acercaban al "Sansuci" a tomarse su cañita. Existían 3 salas de cine, "El San Carlos", en el Barrio Obrero, el "Cinelandia" en la calle 16 y el "Garbiras" en el centro.  Una carrera en taxi de la línea "Pakar", estacionada frente a la librería Las Novedades en la Plaza Bolívar, costaba 2 Bs, una tostada en el "London Bar" 1 bs, y los llamados "pelaos" o niños pedían una puyita.
Ya algo lejano en el tiempo experimentamos dos sensaciones opuestas, y en cierto modo la sentimos como nuestras, porque nos transmite su aliento que nos tocó muy de cerca y la otra, que no palpitamos al mismo compás, esto se debe a la brecha generacional; aquellos días pertenecen al siglo pasado, pero el anhelo que se desprende del conflicto social, pertenece a esta época. En cambio los personajes están identificados con su medio y tienen tanta frescura que se reconocen como sancristobalenses de todo los tiempos. El sentimiento y el espiritualismo son románticos; en cambio sigue vigente el conflicto social. La complicada fusión de los estratos sociales no se cumple todavía, separados por el poderío político-económico y el problema de una cultura nacional, síntesis de las diferentes pasiones políticas. Pero este pueblo tiene el flujo vital que lo ilumina y siembra la esperanza y la fe en su propio esfuerzo, su propósito es mostrar el poder de la voluntad, enriqueciendo con providencias sus convicciones y sus anhelos.
Necesitamos la unión de los estratos sociales y no la separación del individuo para llegar a una nivelación fecunda, que haga progresar a nuestro Táchira, como el canto de un nacimiento, para un futuro sin conflictos. Aquellos bellos días de las  retretas  en  la   Plaza  Bolívar,  de  las  serenatas con cantantes de la "Tropical Boys", de los baños en las quebradas de la "Chucurí y la Bermeja", de las  puertas con trancas de madera o con una piedra.... Se fueron para siempre, como sucede con la   juventud y con la esperanza cuando no se tiene fe.
valdiviarafael@hotmail.com (*) Historiador y Sociólogo

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