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miércoles, 23 de febrero de 2011

San Cristóbal: de "lugarejo" a una gran capital

Doctor Luis Hernández Contreras, historiador tachirense.
 (Marina Sandoval Villamizar)
San Cristóbal no ha parado de cambiar desde su fundación en 1561, cuando la Conquista impuso la fe católica, que fue uno de sus propósitos, dice el historiador Luis Hernández Contreras; y de un valle apacible ha llegado a ser una ciudad en continuo movimiento y que "no tiene vuelta atrás".
San Cristóbal desplazó a La Grita como capital del Táchira, en 1865, por razones políticas y económicas, y cuenta el intelectual que fue creciendo, para dejar de ser "el lugarejo" y desde entonces ha tenido un avance indetenible, en diferentes ámbitos, desde el religioso, político, económico, sanitario, educativo, cultural, comunicacional, urbanístico, deportivo, lúdico, además del desarrollo de sus vías de comunicación, la "penosa" evolución del delito y la condición humana.
Así, dice que la fe marcó, en nuestra Villa de la Cordialidad, una conducta plasmada en una manera de profesar la creencia en Dios; los primeros misioneros y cronistas dejaron en sus relatos la ruda vida de entonces. San Cristóbal fue vicaría del obispado de Mérida desde 1875 y comenzó el camino para reconstruir el Templo Matriz dedicado a San Sebastián. Luego se logró la creación, en 1923, de la Diócesis de San Cristóbal, cuyo primer obispo fue Tomás Antonio Sanmiguel. Desde entonces, lo han sucedido los obispos Rafael Arias Blanco (1940), Alejandro Fernández Feo (1952), Marco Tulio Ramírez Roa (1985) y Mario Moronta (1999).
Además de la formación de religiosos que han desarrollado su vocación a lo largo y ancho de la geografía venezolana, "han gestado obras como el Seminario de Palmira, la Universidad Católica y las diferentes parroquias eclesiásticas, que cruzan el Táchira por sus cuatro lados, atendiendo, evangelizando, haciendo ciudadanía".
Hernández continúa su exposición sobre la ciudad, que está cumpliendo 449 años de fundada, y manifiesta que desde su separación de la Provincia de Mérida y surgimiento como Provincia del Táchira, independiente desde 1856 y nacida como Estado Federal en 1864, San Cristóbal fue la capital de una entidad luego anexada al Gran Estado de Los Andes, durante el guzmancismo. Mérida fue el centro político y San Cristóbal quedó como capital de una sección hasta 1899, cuando retomó su antigua condición, hasta la fecha.
__ El Poder Ejecutivo despachó desde una casona ubicada en la carrera cinco con calle cinco, actual sede del Banco Bicentenario. El 31 de diciembre de 1907, el gobierno de Cipriano Castro inauguró el Palacio de Gobierno, y en 1931 se concluyó el Palacio de Los Leones, concebido como sede de la municipalidad y de la Policía. Desoída la orden del general Eustoquio Gómez, su gran hacedor, el presidente de la entidad, José Antonio González, determinó que el edificio frente al Parque Sucre sería la sede de la Gobernación. Algunos de los últimos mandatarios prefirieron despachar desde la Residencia Oficial de Gobernadores, siendo conocido de todos el último incidente, por medio del cual el Consejo Legislativo decidió ubicarse en el Palacio de Los Leones, dejando para el Ejecutivo el tan cuestionado edificio anexo de la carrera 11. Al menos, desde 1899, San Cristóbal ha sido, sin interrupciones, la capital del estado Táchira.
Por otra parte, fue el cultivo del café en las zonas aledañas a San Cristóbal y no en La Grita, tierra propicia para el trigo, uno de los determinantes que coadyuvó a la decisión que fuera la Villa de Maldonado la capital de la naciente Provincia del Táchira, en 1856.
El café motivó la dinamización capitalista -dice el historiador Hernández- cuando las casas europeas establecidas en las inmediaciones del Mercado Cubierto, a partir de 1880, lo exportaron a Nueva York y Hamburgo. Esa prosperidad terminó a finales del siglo XIX, con la crisis del café y el derrumbamiento de la Bolsa de Nueva York en 1929, el surgimiento del petróleo y el abandono de las fincas.
San Cristóbal tuvo la sucursal del Banco de Venezuela en 1860, y la Caja Popular de Ahorros en 1911. "Fue una idea surgida desde el Salón de Lectura, gracias al empeño de Eduardo Santos. Convertida en Banco Táchira en 1944, el campo fue propicio para el nacimiento de otras entidades como el Banco de Fomento Regional Los Andes (1951); el Banco de Occidente (1958); Pro Vivienda (1963); el Banco Hipotecario de Occidente (1971) y el Banco Sofitasa (1990), además de la apertura de las sucursales de los bancos nacionales, hecho iniciado en 1955 con el Banco de Maracaibo".
La salud pública, por otra parte -manifiesta el historiador-, no fue atendida oficialmente por el Estado, por cuanto fue la Iglesia católica la que mantuvo el primer empeño con el hospital San Juan de Dios, en los terrenos de la actual Villa de los Buhoneros de la Séptima avenida.
El Gobierno comprendió la necesidad de invertir en salud e inauguró el Hospital Vargas en 1927, el Hospital Central en 1958, y creó los programas Gota de Leche, la Casa Cuna, la Cruz Roja en 1936, y la Unidad Sanitaria en 1958. Siguiendo su relato histórico sobre la ciudad, acota, en el orden privado, el nacimiento de la Policlínica Táchira en 1938, y más tarde su sede en 1971, el Centro Clínico San Cristóbal inaugurado en 1981. Asimismo, la Clínica Los Andes fue construida en 1945 (y desapareció), el Centro Médico Quirúrgico "Dr. Semidey" (1946), que funciona al lado del Viaducto de La Concordia desde 1969.

A nivel de Educación, recuerda la disposición de educación gratuita dictada por Guzmán Blanco en 1870, la fundación del Colegio Nacional de Varones. El Liceo Simón Bolívar (1916) y otras instituciones de educación primaria, media, diversificada y superior, hasta hoy, cuando la capital tachirense se ha convertido "en una de las ciudades con más casas de estudio superior de toda la república, con una creciente población, máxime con las incorporaciones de las instituciones y programas del Gobierno Nacional".
"El tachirense es producto de la interacción de cuatro culturas: la europea, a través de los franceses, italianos, alemanes y corsos, que comenzaron la dinamización de la economía capitalista desde 1860; la llanera, la 'centrana' y la colombiana. Eso ha podido formar lo que se ha llamado “el gentilicio tachirense”, al que se sumó la particular expresión del hombre surgido en medio de estas montañas".
Esas influencias se plasmaron con el proceso educativo, la música, la pintura, la poesía "y en el orden privado, el Salón de Lectura, creado en 1907, sobrevivió por el aporte estatal de sus dos edificios, manteniéndolo aún con presupuestos y subvenciones oficiales. La ciudad ha asumido ciertos valores culturales, hoy sumamente contrastados y controversiales en un mundo "posmo" que supera cualquier especulación, cualquier "realismo mágico".
A nivel comunicacional, San Cristóbal "ha sido una ciudad de los periódicos, que nacieron desde 1845, unos apoyados por el gobierno y otros por los distintos a los gobiernos, y otros producto de quijotadas y utopías". Entre ellos menciona El Eco del Torbes, en 1845; en la segunda mitad del siglo XX el Diario Católico, El Centinela y Vanguardia, La Hora; "el ingenio de José Rafael Cortés, creador en 1968 del Diario de La Nación, con su moderna maquinaria, su innovación en todos los ámbitos y su manejo, que ha calado en todos los sectores". Asimismo, La Voz del Táchira, Ecos del Torbes y TRT, entre otros.
En cuanto a vías de comunicación, de representar una odisea salir o entrar a San Cristóbal, pues además se tardaba tres semanas en alcanzar Caracas, el ferrocarril en 1895 facilitó la travesía hasta Encontrados, tocando a Maracaibo, donde se solicitaba un pasaporte holandés para ir a Curazao y se esperaba el barco proveniente de Nueva York, que abría las rutas de Puerto Cabello y La Guaira. En 1913 la terminal llegó hasta Estación Táchira o San Félix.
En 1925, los sancristobalenses podían llegar a Caracas por la carretera Trasandina, y en 1954 podían utilizar la Panamericana, que redujo el viaje en dos horas.
El viaje en retrospectiva que hace Hernández lo lleva a narrar los viejos tiempos del béisbol sabanero, del básquet de multitudes y de triunfos, que lograron la gestación del Gimnasio Cubierto. Y los mismos quedaron atrás, porque "ni con la construcción de un Estadio Metropolitano ha retornado la afición por el primero, y de los quintetos aún se recuerda la emoción de Panteras del Táchira hace treinta años". También recuerda el ciclismo y la Media Maratón por la Feria de San Sebastián, y la Vuelta al Táchira, que aún hace vibrar multitudes, todo un colectivo se vuelca a las avenidas España y 19 de Abril.
Otro aspecto de San Cristóbal es el de las romerías y misas colectivas del obispo Alejandro Fernández Feo; el mensaje radial "Un Momento con mi Pueblo", de monseñor Carlos Sánchez Espejo. Asimismo, las reinas populares de la Feria, los templetes de los barrios, los bulevares y las Noches de Ruanas, los toros, la caseta, la Billo´s, Los Melódicos, Orlando y su Combo; el hotel El Tamá. Toda esa algarabía se plasma en la televisión, con música, coreografía moderna y transmisiones locales que han sentado las bases de un nuevo esquema de diversión.
__ Todo esto ha hecho, en buena parte, que San Cristóbal jamás sea la de antes. La velocidad del tiempo arrasó con sus personajes populares, con “María Bonita”, “Pedro Chapuzas”, “Muela e' Gallo”, con las “cascareras” cerca de la Plaza Bolívar, los fotógrafos de cajita y los cines con su efímera magia.
No deja de referir, de la actualidad, "la ciudad atestada de autobuses, taxistas, gente violenta e inhumana, la que pareciera arropar las tradiciones heredadas de casa... Sin duda alguna, no es posible dar vuelta atrás".

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